viernes, 29 de septiembre de 2017

Recomendación cinéfila del mes: David y el gigante de piedra

Título original: Die Schleme von Scheim
Director: Jacqueline Galia Benousilio
Año: 1995

David y la cabra Linda van a vivir a Chelm con los tíos del niño. Chelm es un lugar peculiar en el que la gente actúa de forma extraña por un error del mismísimo Dios. La falta de cordura de los habitantes se torna peligrosa al estar bajo la amenaza de un malvado brujo. El brujo ataca el pueblo con el Golem que crea con su magia y nuestros protagonistas tendrán que hacerles frente ya que el resto de lugareños no tienen intención de hacerlo.

Esta película está basada en el libro El Golem (1969) de Isaac Bashevis Singer, el escritor más importante del movimiento literario Yiddish que ganó el premio novel de literatura en 1978.
Ganó el premio al mejor largometraje de animación en el festival de Annecy en 1997.
Curiosamente esta es una de las películas menos conocidas y "raras" de Disney, hasta el punto que su animación ni tan siquiera recuerda a la del disney de la época.

David y el gigante de piedra es otra de esas películas que me remiten a la infancia, a las tazas de chocolate en casa de mi amama y otros tantos buenos momentos. Me da mucha pena que haya tan poca gente que la conozca y me temo que acabará en el olvido si no la hacemos revivir. Por eso os doy la oportunidad de verla de forma gratuita aquí.
También me pone sentimental pensar que esta película transcurre en mi querida Polonia.

El título la verdad es que me hace bastante gracia porque el gigante no es de piedra, sino de barro, but wo cares...

Está llena de humor, canciones y, por supuesto, una animación fantástica. Los personajes son de lo más curioso. El diablillo, por ejemplo, siempre me ha encantado, un desastrillo adorable y la vieja Linda, valiente y con un inmenso corazón que nos enseña lo que es un amor incondicional no romántico.

Bueno, (esta vez si que si) está va a ser la última recomendación que os haga que me traiga tantísimos recuerdos de infancia. Pero recordad que estas películas no sólo me parecen buenas por los recuerdos, todas y cada una de ellas tienen algo especial que hace que no quiera dejar de verlas y que me haga querer mostrárselas a mis futuros (y supuestos) hijos.

Disfrutad de David y el gigante de piedra tanto como lo haría yo y hasta la próxima entrada.

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